Cardenal Quevedo,19.

La casa de Ourense

Los abuelos de Orense (cuando yo era un niño no se decía Ourense) vivian en la calle Cardenal Quevedo, 19; en el segundo piso, la puerta de la derecha segun se subia la escalera. La casa no tenia ascensor, pero si un hueco de la escalera muy grande, por lo que es facil que actualmente lo hayan instalado. La escalera tenia una barandilla de madera pulida y brillante, muy tentadora para bajar por ella en tobogan, lo que habria dado espanto a todos los mayores precisamente por ese hueco tan grande, por el que se podria caer hasta el bajo directamente, sin rebotar. En cualquier caso, nosotros (mis hermanos y yo) nunca lo intentamos, porque habia una  serie de grandes clavos dispuestos regularmente  por debajo de la barandilla, de la parte que daba el hueco de la escalera, para disuadir a quien se le ocurriera tirarse: "Quizas no te caigas por el hueco, pero la pierna derecha te la vas a llevar acribillada".

Al entrar en el piso te recibia un perchero de madera oscura, con espejo en el centro, colgadores para los sombreros (mi abuelo los usaba) y abrigos, y lugar para los paraguas, con una caja de laton en la base para recoger el agua que chorreara.

A la izquierda, había un salon "de recibir" con ventanas que daba a la calle Cardenal Quevedo; este salon tenia mobiliario elegante y normalmente no lo utilizaba nadie, mucho menos los niños, así que para nosotros era terreno prohibido. Tuve que esperar a la Navidad de 1986 para ser recibido en este salon con todos los honores. Marga y yo estabamos pasando unos dias en Ourense, probablemente entre Año Nuevo y Reyes; antes habiamos estado en Pontedeume imprimiendo y encuadernando los ejemplares de mi proyecto de fin de carrera, que tenia que presentar el 23 de enero; en Ourense aprovechaba esos dias para fabricar las placas de circuito impreso del prototipo, que aun tendria que montar en Madrid. El caso es que fuimos Marga y yo fuimos a visitar a los abuelos, acompañados de mi padre, para que conocieran a Marga, contarles que habia terminado la carrera (parece que a mi abuelo le deberia hacer mucha ilusion que hubiera un ingeniero en la familia, de acuerdo a los valores de su epoca), enseñarles el libro del proyecto, que era muy aparente, y contarles que nos ibamos a casar, justo al dia siguiente de presentarlo; y que pocos dias despues me iba a hacer el Servicio Militar. Me parece que fueron demasiadas noticias juntas para los abuelos, que ya estaban bastante mayores, y no tengo claro si las asimilaron, o si les dio lo mismo lo que les contabamos, porque no recuerdo verles muy entusiasmados; pero el caso es que la recepcion fue en ese salon, que de niños teniamos vedado. Yo, sin embargo, lo tome mas que como una deferencia como una exclusión; se nos daba un tratatamiento formal, pero se nos mantenia fuera de la intimidad familiar, que trancurría en la sala "de vivir"; quizá fue solo porque iban a conocer a Marga y se esperaban a otro tipo de "señorita de La Coruña", futura esposa de un Señor Ingeniero.

A la sala "de vivir" se llegaba por un pasillo a la derecha del recibidor, dejando por el camino el dormitorio del tio Juli (que el ya no utilizaba) y el de los abuelos. La sala daba a las traseras del edificio, por donde hoy se encuentra la calle Valle Inclan y que entonces debia ser un descampado, pues yo lo recuerdo como "campo". En esta sala estaba la mesa del comedor y otra mesa grande, bajo un ventanal que daba mucha luz a la habitacion. Del resto de los muebles, recuerdo una mecedora (cuyo derecho de ocupacion nos repartiamos por turnos entre los hermanos) y un aparador junto a la mesa del comedor donde, ademas de la vajilla buena, mi abuela guardaba el chocolate Dolca (a mi ese chocolate no me gustaba pero, lo que son las tentaciones: una vez "robe" una pastilla, solo por el hecho de que era chocolate, y luego tuve que contarselo al cura en la siguiente confesion; que apuro pasé).  A los lados del salon estaban la cocina y la habitación de la tía Esperancita, en la que no se si entré alguna vez.

En esta espacio se hacia la vida familiar; se desayunaba, se leia, se comia, se rezaba el rosario,... Mis abuelos solian pasar el día en esta sala; la tia Esperancita, que vivia con ellos, pasaba mucho tiempo en su habitacion (quizas para no tener que aguantar a los sobrinos); a la tia Lola la recuerdo trajinando por la cocina.

Mis padres nos debieron dejar en ocasiones "aparcados" en casa de los abuelos mientras ellos iban a hacer alguna gestion, porque recuerdo pasar tiempo solos, o con mis abuelos, en esta sala. Las horas muertas, mis hermanos y yo nos entreteniamos balanceandonos en la mecedora, o escrutando con unos viejos prismaticos las vistas desde el ventanal, pero mi entretenimiento preferido era la colección de revistas "Selecciones del Reader's Digest" que había en la mesa junto a la ventana. Era una revista mensual, que se recibia normalmente por suscripcion, versión española de una revista estadounidense con resumenes de articulos de otras publicaciones, y de libros. Yo no leia los articulos, demasiado largos para mi edad, pero me encantaban dos bloques humoristicos de relleno que aparecian en casi todos los números: "Humorismo militar" y "La risa, remedio infalible"; la primera incluia situaciones chistosas, relacionadas con el ejercito, la mayoria de ellas enviadas por soldados de las bases americanas repartidas por el mundo; la segunda eran chistes variados. Lo malo es que estas secciones, por ser de relleno, no aparecian en el indice de la revista por lo que tenia que ir pasando pagina por pagina hasta que las encontraba; y si no encontraba alguna me quedaba la duda de si en ese número no la habian incluido o si me la había pasado de largo, así que por si acaso le daba otro repaso, pagina a pagina, a ver si aparecía; formaba parte del entretenimiento.

Alguna vez que nuestros padres nos dejaron a dormir en esta casa, Goyo y yo lo hicimos en la habitacion del tio Juli (que por entonces vivia en Santa Marina). De esa habitacion recuerdo una cama de madera oscura, que a mi me parecia muy grande pero que quizas fuera solo de plaza y media, en la que Goyo y yo dormiamos juntos. Recuerdo tambien un monton de libros del tio Juli, en particular una que en ese momento me parecia apasionante por el titulo, "Aventures de Télémaque", pero que no podia ni intentar leer porque estaba en frances. Y recuerdo, sobre todo, cuando la abuela (la abuelastra) venia a danos las buenas noches, nosotros ya acostados; venia siempre con un pulverizador cargado de un ambientador,  supuestamente desinfectante, cuyo olor me encantaba: el ozonopino.

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En la sala de estar de la casa de los abuelos de Ourense; a la izquierda el ventanal. La chica del fondo a la izquierda es Moni, la hija de Feliciana. Con nosotros está la tia Esperancita. Goyo, que me tiene cogido por el pescuezo, tiene en la otra mano una Cartilla de la Caja Postal de Ahorros que le debia haber abierto el abuelo Julian a su nombre; esto lo supongo porque por aquella epoca el abuelo era el jefe de la oficina de correos de Ourense, y estas oficinas funcionaban tambien como sucursales de la Caja Postal.

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Muy parecidos a estos eran los prismaticos que habia en casa de los abuelos, con los que nos entreteniamos mirando por el ventanal. Por entonces, las traseras de la casa no estaban construidas y los edificios mas proximos que se veian estaban relativamente lejos (o eso me parecia), con un buen pedazo de "campo" de por medio.

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Un número de la revista "Selecciones ..." de esa epoca; quiza sea la edición mexicana, pues el precio esta en pesos, pero es practicamente igual a las que tenían mis abuelos. Veo que en el indice de esta si aparecen mis secciones preferidas: "Humorismo militar", "La risa, remedio infalible", y también "Así es la vida". Yo tenia idea de que me tocaba rebuscar entre las paginas, pero quizás estaba equivocado; o no siempre las incluian en el indice; o es que el hecho de tener que buscar las paginas concretas ya me daba bastante trabajo.

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Creo que esta era la edición, y si no otra muy parecida, de las "Aventures de Télémaque" que habia en la habitacion del tio Juli, y que me fascinaba; pensar en la cantidad de "aventuras" que debia contener (si el libro se titulaba "Aventures ...", pues eso: debia tratar de muchas aventuras) y no poder leerlo me resultaba muy frustante. Luego he averiguado que ese titulo  se utilizó durante mucho tiempo para la enseñanza del frances, asi que probablemente debio ser uno de los libros que el tio Juli usó en sus estudios en el seminario.

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El ozonopino que la abuela nos pulverizaba antes de dormir. "Conjunto de desinfectantes de la serie aromatica. Purifica la atmosfera limpiandola de humo, polvo y malos olores". Nosotros no veiamos esta botella, pues la abuela ya lo llevaba preparado (por lo que dicen las instrucciones, disuelto en agua) en una botella pulverizadora. Por lo que he averiguado, este ambientador era tipico de los cines, y los acomodadores fumigaban con el las salas antes de comenzar cada sesion, aunque yo no lo recuerdo, ni tengo asociado el olor a eso, sino a las (pocas) noches que dormí en casa de los abuelos.