Abuelos

Los abuelos de Madrid (abuelos maternos)

No se mucho sobre mis abuelos de Madrid. Se que mi abuelo Luis nació em Madrid el 16 de noviembre de 1905, asi que mi abuela Emilia, que era cinco años mas joven, debío nacer en 1910.

El había obtenido la licencia de conductor mientras hacía el servicio militar (el 18/7/1927) lo que, una vez licenciado, le permitió trabajar como taxista en Madrid.

Ella trabajó como modistilla, que era el escalón mas bajo del gremio de las trabajadoras de la aguja: eran chicas muy jóvenes que entraban en los talleres de costura para aprender el oficio; realizaban las tareas mas simples (deshilvanar, coser botones,...) e iban aprendiendo poco a poco el oficio; en muchos casos no cobraban del patron y su única ganancia, mas allá de la instrucción que recibían, eran las propinas que les pudieran dejar las clientas, cuando pasaban a probarse las prendas que les estaban preparando en el taller. Eran mujeres peleonas, que fueron pioneras en asociarse y luchar por mejorar sus condiciones de trabajo. Clara Campoamor, diputada en las primeras cortes de la II Republica que consiguió el derecho de voto para las mujeres, empezó trabajando como modistilla.

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Esta foto es de unas modistillas en Barcelona, por esos mismos años.

En abril de 1931 mi abuela aun debía trabajar como modistilla pues mi tía Queña me ha contado como anécdota que cuando el rey Alfonso XIII se vio obligado a renunciar al trono y escapar de España ella salió a la calle con un grupo de compañeras modistillas que cantaban:

"No te has marchao,
te hemos echao"

para escandalo de su madre, mi bisabuela Inocencia, esposa de un militar, mi bisabuelo Antonio, ambos gente de orden, nada revolucionarios.

En un articulo de "El Pais" que hace memoria de ese 14 de abril de 1931 en que se proclamó la II Republica, también hay un lugar para las modistillas, a través de los recuerdos de un estudiante que entonces tenía 13 años:

"Al llegar a la boca del metro de Antón Martín vi unas modistillas con cestitas llenas de banderas tricolores prendidas de alfileres", cuenta. "Una de ellas se me acercó y con una sonrisa me prendió una en la solapa. Desde aquel instante, yo fui ya un niño republicano"

Creo que mis abuelos se casaron en 1929 o 1930, en Madrid.

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El dia de su boda, en 1929 o 1930. La boda debió ser en Madrid y el pie del fotógrafo (Pepe. Badajoz) debe corresponder al que hizo esta copia.

Después de casados en algún momento mi abuela empezó a trabajar en la recepción del "Museo del Traje", que en 1930 había empezado a funcionar en el Palacio del Marqués de Grimaldi, en la Plaza de la Marina Española, junto a la sede del Senado. El empleo se lo debió encontrar su hermano Ignacio Garcia Belmonte, que trabajaba como portero interino en el mismo museo, y tenía su vivienda en el mismo edificio. En 1934 este museo se convirtió en el "Museo del Pueblo Español" y primero por la guerra y después por razones diversas estuvo cerrado al publico muchísimos años, aunque sus colecciones se mantuvieron y fueron incrementándose con el tiempo. Mi tío abuelo Ignacio mantuvo su puesto y en 1942 ingresó en el Cuerpo de Porteros de los Ministerios Civiles . Mi madre me contó varias veces que de niña jugaba con su hermano Luis en la vivienda situada en los sótanos del palacio, y que su tío Ignacio les enseñaba los trajes guardados en las salas del museo. Supongo que eso debió ser bastantes años después, estando de paso o durante alguna estancia temporal en Madrid.

Mi abuelo debió seguir trabajando como taxista, lo que se debía estar volviendo una profesión complicada, por la competencia feroz provocada por el excesivo numero de taxis (muchos ilegales) en la calle.

Asi estaban las cosas cuando el 7 de octubre de 1933 Dios les bendijo con la llegada de una preciosa niña, mi madre, la Chari.

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Precioso "Recuerdo de nacimiento" de mi madre. No se si no llegaron nunca a poner una foto en el medio, o si la pusieron y luego la quitaron.

La primogénita fue bautizada una semana después, el 15 de octubre. Entonces no se demoraba mucho la cosa, no fuera a ser que una enfermedad fulminante se llevara al niño sin bautizar, y este se quedara en el limbo. Afortunadamente hoy la doctrina dice que los bebes, como no han tenido ocasión de pecar, van igualmente al cielo aunque no haya habido tiempo de bautizarlos. Un alivio.

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Por la partida de bautismo sabemos que la niña nació en la calle de las Virtudes, 18; en el barrio de Chamberí. Mi madre siempre se jactó de haber nacido en ese barrio tan castizo. No se si ese era el domicilio familiar.

Y como se dice que los niños "nacen con un pan bajo el brazo", por esas fechas mi abuelo aparece inscrito como opositor a la convocatoria de aspirantes al Cuerpo de Vigilantes de Caminos, hizo las pruebas correspondientes y ganó la plaza en julio de 1934

No se cuando se tuvo que incorporar mi abuelo a su primer destino como Vigilante de Caminos, que supongo sería fuera de Madrid. Ni si mi abuela Emilia le acompañó a ese destino o se quedó viviendo en Madrid con la pequeña Chari. Pero en 1935 fueron bendecidos con otra preciosa criaturita, este un niño, al que pusieron Luis, como su papá.

Supongo que mi abuelo iría teniendo diferentes destinos, ignoro cuales, pero se que la Guerra Civil le pillo por Andalucía, acompañado de su familia, pues mi madre, aunque niña, tenia recuerdos de esa época.

Los Vigilantes de Caminos, que eran un cuerpo de policía civil, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, en la llamada "zona nacional" (la parte de España controlada por los militares rebeldes que dieron el golpe de estado el 18 de julio de 1936), fueron puestos bajos las ordenes de las autoridades militares.

Ignoro que misiones tendría que realizar mi abuelo durante la guerra. Parecía que no le gustaba hablar mucho de ese tema, al menos con los nietos, pero una vez, ante la insistencia de mi abuela Emilia, que era mas peliculera, nos contó como le habían alcanzado los disparos de un avión "de los rojos" (los militares que seguían fieles al gobierno de la Republica Española ) mientras circulaba en su moto por una carretera , creo que para llevar un mensaje; yo me lo imaginaba como un Miguel Strogoff, pero en motocicleta en vez de a caballo. Esa noche llevaron a mi abuelo herido a su casa, donde fue recibido con grandes llantos por la familia.

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Esta foto la generó ChatGPT en base a mis requerimientos: Miguel Strogoff en una motocicleta de los años 30. Lo que yo no le pedí y la IA ha puesto por su cuenta son los adornos del ejercito rojo (que no le pegan a un correo franquista) y la bandera rusa que flota en el aire.

En abril de 1939 acabó la Guerra Civil, que venció el bando franquista, en el que estaba mi abuelo (no se si por convicción o porque le pilló ahí), asi que la familia no sufrió la represión política y solo pasó las privaciones que sufrió la gente sencilla de la época. Aun así, las cosas se animaron y en 1940 (el conocido como año del hambre) llegó el tercer hijo: una niña a la que pusieron Angelines (la tía Chiqui, porque pasó a ser la mas chica de la prole). Sospecho que mi abuelo seguía destinado por Andalucía pero Chiqui nació en Madrid; no se si mi abuela Emilia se desplazaba allí sola para los partos o si la acompañaba toda la familia.

Y en 1942 la familia se completó con otra niña, Emilia (la tía Queña, que pasó a ocupar el puesto de pequeña de la tribu, ya para siempre). Queña nació en Córdoba, donde debía estar destinado el abuelo Luis. Quizás a la abuela no le dio tiempo a desplazarse a Madrid para que su benjamina fuera también madrileña.

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Foto de la familia Dorado Garcia al completo, probablemente tomada para el carnet de familia numerosa. Arriba Chari y Luisito; a la izquierda mi abuela Emilia sujetando a Chiqui, y a la derecha mi abuelo Luis con Queña en sus brazos.

Durante la posguerra diferentes destinos se fueron sucediendo; por lo que he podido reconstruir, después de Córdoba la familia se mudó a Espiel, en la provincia de Córdoba.

Debió ser por entonces cuando mi madre, la Chari, que tendría 11 años, pilló una pulmonía (una infección en los pulmones; lo que hoy se llama neumonía). Poco tratamiento había entonces mas alla de tratar de aliviar los síntomas del enfermo. Mi madre me cuenta que le aplicaron unas ventosas "para sacar hacia fuera el frio que provocaba la pulmonía". Las ventosas eran unos pequeños vasos de cristal que primero se calentaban y después se aplicaban sobre la espalda, pecho y costado; con el vacío que se formaba al enfriarse el aire contenido en el vaso este se quedaba pegado al cuerpo y asi se dejaban hasta que se caían. Quizás la ventosaterapia funcionó en otros casos (o quizás los pacientes superaban la infección por sus propios medios), pero no fue así en el de mi madre. Muy mal debieron ver la cosa mis abuelos, porque don Luis, pese a ser un agente de la autoridad, trató de conseguir unas dosis de penicilina en el mercado negro (que se conocía como "estraperlo").

La penicilina era un medicamento novedosísimo, que solo se producía en los Estados Unidos y que estaba dedicado principalmente a tratamientos para los combatientes en las II Guerra Mundial. Las pocas dosis que llegaban a España eran parte de la escasa ayuda humanitaria que enviaban los americanos (al fin y al cabo, el gobierno de Franco apoyaba mas o menos abiertamente a sus enemigos: Alemania e Italia) y administraba el gobierno, o contrabando que venia por canales oscuros. Por tanto, si no eras un alto del régimen o estabas muy bien recomendado, la opción que te quedaba para obtenerla era buscar al estraperlista y pagar lo que te pidiera.

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Mi abuelo consiguió la penicilina (quizás se tuvo que ir en su moto hasta Madrid, a la coctelería de Chicote, donde parece que se traficaba con este medicamento) y la niña se salvó.

(La amistad con los toreros: Manolete y Carlos ...)

Entre 1944 y 1948 pasaron un primer período en Badajoz. En ese tiempo Chari, la primogénita, hizo la primera comunión (26/5/1944), según atestigua este recordatorio.

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Mi madre tenía once años y medio, lo que me parece una edad bastante tardía, pues ya en en 1910 el papa Pío X había establecido:

“La edad de la discreción, tanto para la confesión como para la Sagrada Comunión, es aquella en la cual el niño empieza a raciocinar; esto es, los siete años, sobre poco más o menos”.

¿Por qué se retrasó tanto la comunión de mi madre? No lo sé. Quizás con la guerra y los cambios de destino no había tenido tiempo de catequizarse convenientemente.

Durante esos años mi madre, y supongo que también su hermano Luis, asistió a clase a una Escuela Nacional, pues el 17 de febrero de 1946 participó en un "Festival Artístico Infantil" como alumna de una de estas.

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La Chari, con sus 12 añitos, estaba en el grupo de niñas de la segunda actuación de la segunda parte: el vals "El murciélago". Habría que verlas.

Alrededor de 1948 la familia se fue a Guadalajara, el nuevo destino de mi abuelo, donde les asignaron vivienda en las flamantes casas del Parque Móvil,
en el barrio de la Alcallería.

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Mi madre siempre recordaba aquellos años en Guadalajara como muy felices. ¡Claro! Debía tener entre 15 y 19 años y a esa edad se es feliz de cualquier manera. Además, disfrutaban de una vivienda prácticamente a estrenar, y la situación económica de España iba mejorando, aunque muy poco a poco.

Mi tía Queña me ha contado esta anécdota protagonizada por el tío Luis en esos años. Resulta que un dia de verano un empleado de la gasolinera del Parque llego alarmado a avisar a casa a mis abuelos de que su hijo Luis ¡estaba dando de beber con un botijo a unos leprosos! Aunque no es así, el buen hombre debía creer que la lepra era contagiosísima, y que el loco de Luisito se estaba poniendo en peligro a si mismo y a su familia (por no decir a todos los vecinos del Parque Móvil). Mis abuelos fueron a averiguar y se encontraron a Luis con el dicho botijo realizando la segunda obra, de la lista de las de misericordia corporales (Dar de beber al sediento), con tres hombres sentados en el suelo en el portal del Parque Móvil.

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Los de la foto no serán los leprosos de la historia, pero la estampa debía ser parecida.

Preguntado Luisito, respondió que aquellos hombres le habían pedido agua, explicándole que, por su enfermedad, nadie se la quería dar. Luisito no lo dudó, fue a buscar el botijo y se puso a aliviar la sed de los enfermos. Dios se lo tendrá en cuenta y perdonará la tortura a los ratones.

En 1952 mi abuelo fue destinado otra vez a Badajoz, esta vez con el empleo de sargento, un puesto de responsabilidad, asi que para allí que se fue toda la familia. No se si desde el principio, pero se instalaron en un piso alquilado en la calle Regulares Marroquíes (o Chapín) número 14. ¡Si, la misma dirección donde yo nací!, asi que quiero pensar que el piso era el mismo que acabaron ocupando mis padres.

Hay otra anécdota de esa época protagonizada, como no, por mi tío Luis.
Ya he contando en otro sitio como era La casa de Badajoz, y que junto a la cocina había un cuartucho que hacía de despensa. El caso es que mi abuela guardaba allí unas ristras de chorizo que menguaban extrañamente rápido. Doña Emilia sospechó, como no, de Feliciana, la criada (¡si! la que luego sería mi tata empezó al servicio domestico de mis abuelos) asi que decidió cerrar la despensa con llave. Pese a tan severa medida los chorizos cada vez eran menos y el misterio no se aclaró hasta que un día Doña Emilia oyó ruido dentro de la despensa, aun cerrada con llave; abrió la puerta y se encontró a Luisito confiscando chorizos.

-¡Luisito! ¿Pero como has entrado en la despensa?
-Pues colándome por el montante - la pequeña ventana que había encima de la puerta para ventilar la despensa.
-¿Y que haces con los chorizos? ¡Asi que eres tu el que se los come!
-¡Yo no! - protesto Luisito - Son para llevárselos a los hijos de la Magdalena. Es que nosotros tenemos tanto ... y ellos pasan hambre.

La Magdalena era la matriarca de una familia gitana que vivía en una de las casas bajas en la acera de en frente, junto a El colegio San Pedro de Alcántara.
Si hago caso a lo que recuerda mi hermana Pitusa, esos "hijos de la Magdalena" debería ser los que luego formarían el grupo "Los Chunguitos", pues mi hermana recuerda jugar con las hijas de la Magdalena, que eran mas o menos de su edad, e insiste en que son las que luego integraron el duo "Azucar Moreno". Las edades y las fechas casan, pero en la wikipedia dice que la madre de esta prole se llamaba Candelaria Salazar. Quizás la Magdalena era su tía, u otro familiar cercano.
(Porrina, su tio, tiene una calle al lado de la calle Chapin)

(CONTINUARA)

1952-1956 Badajoz durante cuatro años. Sargento. Desde el 2/7/1956 con sueldo de Brigada.
1956-1958 Quintanar de la Orden (Toledo). Comandante del puesto. (Fabrica del Anis de la Asturiana) Retiro forzoso el 5/9/1958

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En el banquete de la boda de Queña y Fernando.

Córdoba

Badajoz

Quintanar de la Orden (¿desde 1954 hasta la jubilacion?)

Su casa de Madrid, en Fernández de los Ríos, 52.

Los abuelos de Ourense (abuelos paternos)